Lenta espera,
la de una cobardía,
que acecha
en el ocaso de cada día.
Es tan trasparente
ésta inmensa letanía
que aún cosidos mis labios
grita y grita en mi armonía
.
Quiero un destierro
a dónde nadie me alcance,
la sombra de un pronombre
que al fin descanse.
Ando tan errante que por mis balcones se derrama una soledad constante.



